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Ya sea un estudiante en un establecimiento educacional o un estudiante en cursos superiores, siempre es un buen momento para revisar sus métodos de estudio. De hecho, ahora que faltan casi 2 meses para volver a la rutina, es la oportunidad perfecta para probar nuevas técnicas que podrían ayudarle a aprender y retener contenidos de una forma más eficiente.
“Estudiar de forma eficiente implica reducir el tiempo estudiando y, por ende, tener más tiempo para otras cosas que a uno le interesan”
Es una práctica común el estudiar de forma liviana entre pruebas y acumular toda la materia en una maratón de estudio el día antes de la prueba. Sin embargo, esta técnica, por mucho que a veces sea útil en términos evaluativos, no es ni por lejos la mejor opción en cuanto a uso del tiempo disponible y aprender contenidos.

Representación gráfica de la curva del olvido.
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$$ R= e^{\frac{-t}{S}} $$
</aside>
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R = retentiva
t = tiempo
S = intensidad relativa del recuerdo </aside>
A medida que pasa el tiempo, la información es olvidada por nuestros cerebros.
Si estudia una vez toda la materia del curso y no vuelve a repasarla, el día después se va a acordar tan solo del ~50% de lo que estudió. Luego, a medida que pase el tiempo este olvido va a ser peor, llegando al ~10% a la semana de haberlo estudiado.
La intensidad relativa del recuerdo se refiere a cómo se interioriza los acontecimientos que se viven. Por ejemplo, eventos traumáticos o altamente emocionales, suelen ser más intensos y, por ende, se olvidan con mucha dificultad. En cambio, sucesos aburridos o cotidianos no son tan intensos, por lo que se olvidan en poco tiempo.
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“Pero si ya rendí la prueba, ¿Por qué me preocuparía si después se me olvida?”

Representación gráfica de la curva del olvido, según las veces en que se repasa la información. Observe como la pendiente de la curva es menor con cada repaso que se hace.